Javier Gándara Magaña, fundador de Grupo Ganfer, comparte su visión sobre la adopción de inteligencia artificial en empresas familiares tradicionales.
Durante décadas, las empresas familiares
construyeron su ventaja competitiva sobre
relaciones de confianza, conocimiento del
mercado local y un compromiso de largo
plazo con sus comunidades. Hoy, esa
misma ventaja se pone a prueba frente a
una nueva variable: la velocidad con la que
la tecnología cambia la forma de operar.
“La intelifencia artificial dejó de ser un tema de científicos de
datos en Silicon Valley. Hoy está en la logística de un
invernadero, en la operación de un restaurante de franquicia y
en la manera en que decidimos dónde abrir la próxima
sucursal”, explica Javier Gándara Magaña, fundador y
presidente del Consejo de Administración de Grupo Ganfer.
Para muchas empresas con historia como las que integran Grupo Ganfer, con más de 25 años de operación en agroindustria, franquicias y bienes raíces, el reto no es entender la tecnología en abstracto, sino identificar en qué procesos concretos genera valor real: optimización de inventarios, predicción de demanda, eficiencia energética en invernaderos o análisis de datos para decisiones inmobiliarias.
“No se trata de digitalizar por moda, se trata de resolver problemas reales con mejores herramientas. La tecnología que no resuelve un problema del negocio es solo un gasto” puntualiza Gándara Magaña.
Su lectura es clara: la intelifencia artificial no reemplaza el criterio empresarial construido a lo largo de generaciones, la potencia. “El instinto de negocio que se forma después de años de tomar decisiones sigue siendo insustituible. Lo que cambia es que ahora ese instinto puede apoyarse en información mucho más precisa y en tiempo real.”
Con esa visión, Grupo Ganfer continúa explorando la incorporación de herramientas tecnológicas en sus distintas unidades de negocio, buscando siempre que la innovación esté al servicio de las personas y de la calidad que ha caracterizado al grupo desde sus orígenes.